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la nueva plaga del siglo XXI
Nadie lo cuenta por miedo a parecer viejo o loco, pero muchos exitosos profesionales de apenas 40 años temen que el Alzheimer los esté visitando: fallas de memoria, falta de concentración, pérdida de vocabulario. Son los síntomas de un desgaste cerebral prematuro, un mal que aumenta en los países desarrollados y que afecta a un 40% de hombres y mujeres en plena productividad laboral. Chile no es una excepción.
Por María Teresa Villafrade
Rosa E. es una odontóloga de 65 años que trabaja en su consulta privada, juega bridge con sus amistades y, además, se da tiempo para disfrutar de su placer favorito: viajar y conocer países nuevos. Sin embargo, hace un año todo esto era imposible para ella. Su calidad de vida había empeorado tanto, que muchas de las actividades que ahora realiza con total normalidad debieron ser suspendidas.
Todo partió con unos inocentes olvidos que fueron acrecentándose hasta terminar con palabras completamente borradas de su memoria. Ella cuenta que al principio no le dio importancia al problema, pues lo atribuyó a la edad:
“Pensé que era algo normal y no se me ocurrió hablarlo con un médico. Yo he sido toda la vida muy previsora y no me explico cómo pude permitir que esto se agravara. Llegué al extremo que me daba vergüenza hablar en público, porque a mitad de camino se me olvidaban algunas palabras. Lo que hice entonces fue evitar las cosas que normalmente realizaba o tomar precauciones. En la consulta, por ejemplo, tenía un papel con los nombres de los medicamentos anotados para que no se me olvidaran al momento de recetarlos a mis pacientes”.
Aficionada como era a los viajes, hubo uno en especial que detonó su angustia y preocupación.
-Siempre que llegaba de un lugar me reunía con mis amigas para contarles. Pero ocurrió que una vez fueron a verme poco menos que al día siguiente de bajarme del avión. Empecé mi relato y cuando me preguntaron dónde había estado no pude responderles: ¡No tenía idea del nombre de la ciudad que había conocido recién! Ellas no se inmutaron, pero yo quedé tremendamente preocupada. No era posible que eso me pasara. Llegué a pensar en el Alzheimer y entonces fui al doctor.
Lo que Rosa estaba sufriendo no era el temible Alzheimer ni mucho menos. Lo suyo es un fenómeno conocido como deterioro cerebral, que es propio del envejecimiento, pero que generalmente se debe dar dos décadas más tarde de la actual edad de Rosa. En los países desarrollados estos casos se están presentando con más frecuencia en la población adulta laboralmente activa, según lo reconoce el neurólogo Walter Avdaloff, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile y especialista en medicina del sueño.
“Ya se habla de cerca de un 40% de afectados, entre hombres y mujeres adultos mayores de cuatro décadas. En nuestro país también hay un notable incremento de consultas de este grupo de pacientes, en especial ejecutivos y profesionales que trabajan entre 12 a 16 horas diarias. Los síntomas son fallas de memoria, olvidos frecuentes, déficit de atención, pérdida de vocabulario, problemas en habilidades pragmáticas y en la asociación de ideas, fatiga, agotamiento físico y psíquico, ansiedad, irritabilidad extrema, disminución de la líbido y trastornos del sueño como insomnio e hipersomnia”, dice Avdaloff.
Todo esto redunda inevitablemente en un pésimo desempeño laboral y social, factores que en definitiva obligan al paciente a buscar ayuda médica.
“Las causas de este deterioro neurológico son variadas. Pueden ser ocasionadas por enfermedades degenerativas cerebrales, afecciones vasculares, trastornos fisiológicos del sueño, ansiedad o por una gran dosis de estrés laboral y familiar”, explica.
En el caso de Rosa el origen de su problema estaba en una afección vascular de tipo genético: “Llegué a sentirme muy disminuida socialmente, le tenía pánico a una sencilla conversación. Siempre he sido fanática del bridge y, sin embargo, me era imposible hacer los cálculos mentales, si apenas me sabía un número de teléfono. Me costó mucho reconocer que necesitaba ayuda, pero desde que estoy en tratamiento mi vida cambió completamente”.
Existe solución incluso para un caso tan serio como el de Rosa, gracias a una novedosa terapia de rejuvenecimiento cerebral. En Estados Unidos y Europa se han diseñado diversas tecnologías de avanzada para medir el grado de desgaste cerebral y también, se han elaborado varios tratamientos multidisciplinarios, algunos de los cuales ya se están aplicando en Chile.
El psicólogo Antonio Estévez, académico y especialista en psicología procesal sistémica, quien trabaja en equipo con el neurólogo Walter Avdaloff en una de estas nuevas terapias, explica quiénes son las principales víctimas de este creciente mal: “Se trata en su mayoría de ejecutivos o ejecutivas, profesionales diversos, de alto rendimiento, que trabajan muchas horas, sometidos a presiones laborales tremendas. Empiezan a mostrar déficit atencional, fallas en la memoria, dificultades de racionamiento lógico, neurastenias de muchos tipos, alteraciones emocionales, todo esto agravado, en algunos casos, con cierta adicción a drogas o alcohol. En Chile, nos comenzamos a encontrar en la consulta con una persona de 40 años con problemas para razonar, hacer análisis, conclusiones o síntesis sobre problemas básicos. Es gente educada, culta, a veces con postgrados o MBA, que de repente no puede hacer una simple operación matemática”.
Los afectados son siempre más hombres que mujeres: una fémina por cada cinco varones, generalmente entre 40 y 55 años, exitosos en lo económico y social, pero muy sobre exigidos. “Lo frecuente es que el problema se detone después de alguna crisis laboral, afectiva o económica fuerte”, aclara Estévez.
Y curiosamente también es más común que sean las mujeres las más dadas a pedir ayuda que los hombres. El programa de rejuvenecimiento cerebral se inicia con la aplicación de test psicológicos específicos que ayudan a afinar aún más el diagnóstico médico y a determinar con mayor precisión dónde está la falla, en los aspectos cognitivos y afectivos, para el manejo de situaciones estresantes.
Articulo enviado el Miércoles, 09 de Abril de 2008 y leido 25 veces.
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