Sábado, 19 mayo 2012

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El machismo

El machismo: TU ACTITUD MACHISTA HIERE

       Odio a las mujeres.
¿Por qué pones a las mujeres en el camino del Tao?

La mujer es lo que el hombre ha hecho de ella.  Es un círculo vicioso.  La mujer tiene tanta inteligencia como cualquier hombre, porque la inteligencia no tiene relación  con las hormonas sexuales.  ¿Crees tú que si convirtieras a un Albert Einstein en mujer por medio de la cirugía plástica, perdería su inteligencia?  La diferencia está únicamente en los cuerpos, la diferencia no es de consciencia, ni de inteligencia.
Pero desgraciadamente, el hombre ha decidido reprimir a la mujer.
Durante siglos no ha estado claro para los historiadores el por qué tuvo que suceder de esta manera.  Pero, las últimas investigaciones psicológicas, aclaran muy bien porqué ocurrió: sucedió porque el hombre siente un profundo complejo de inferioridad respecto a la mujer.
Y la raíz básica de este sentimiento, proviene de la capacidad de la mujer para ser madre.  Ella es la fuente de la vida, ella crea la vida. El hombre es incapaz de ello.  Ese fue el motivo para cortarle las alas de libertad, de educación, a todas las mujeres y confinarlas a un hogar-prisión y reducirlas a una fábrica de reproducción, para que el hombre pueda, así, olvidar su inferioridad.
La mujer tuvo que ser rebajada para que el hombre pudiera sentirse cómodo, para que su ego pudiese sentir que ahora no existe ninguna competencia con la mujer.
La mujer no es la causante de todo su mal.  La han torturado durante miles de años.
Ninguna sociedad en el mundo, la ha aceptado como igual al hombre.  Ninguna cultura del pasado le ha dado el mismo respeto que le ha dado al hombre.  Al contrario, han tratado de forzarla a una existencia inhumana.
Y la razón de que la mujer no se rebelara contra hechos semejantes es simple: la misma maternidad, una vez más.  Durante los nueves meses que está embarazada, se vuelve absolutamente dependiente; particularmente en una sociedad que vive de la caza.  Y a propósito, me gustaría recordaros que la sociedad en la que estás viviendo ahora, en la que existen casas, en la que existen ciudades, es una contribución de la mujer, no del hombre.  La casa es la contribución de la mujer.
El hombre cazaba.  La mujer quedaba reducida a un pequeño espacio; naturalmente, comenzó a decorarlo, a limpiarlo, a embellecerlo, y así se apegó a él.  En una sociedad de cazadores, los nómadas tenían que moverse de un lado a otro… porque cuando la caza no les proporcionaba suficiente alimento tenían que desplazarse hacia donde estuviesen los animales. No podían tener ciudades permanentes, sólo tenían tiendas, no casas.
Y puedes observarlo, cuando un hombre está solo, su casa parece una tienda; no es como una casa.  Sin una mujer, sigue siendo una tienda, es un lugar de paso, sólo un techo sin nada sagrado bajo él. Tan pronto como la mujer entra, la tienda comienza a transformarse en casa y finalmente en hogar.
En las sociedades cazadoras, la función de la mujer se reducía a la reproducción; estaba embarazada permanentemente.  Ese se volvió su fracaso.  No pudo pelear, no pudo rebelarse, tuvo que someterse, tuvo que rendirse y, por supuesto, en contra de su voluntad.  Nadie se esclaviza voluntariamente.
Cuando alguien quiere someterse voluntariamente a la esclavitud, no hay problema, pero millones de mujeres han sido forzadas a la esclavitud sin desearlo.  Naturalmente ellas tratan de vengarse de formas indirectas…
Tu actitud machista hiere.
Es simplemente una reacción inconsciente y tienes que estar atento a la reacción para que desaparezca.  Es indigno de tu parte; está mostrando algo tuyo y no acerca de la mujer.  Es tu rabia, es tu odio. Si miraras la historia…
En muchos pueblos, las mujeres no pueden entrar en los templos. En algunas religiones pueden entrar, pero tienen un sector aparte; no es el mismo que el del hombre.  En ninguna religión la mujer es aceptada como aspirante del crecimiento supremo de la consciencia.  Es indigna, no por alguna razón particular, sino por el simple hecho de ser mujer; su crimen es ser mujer.  Y puede evolucionar, pero primero tiene que cumplir una condición: tiene que nacer como hombre.
Estas son formas sutiles de humillación, de apartar a la mujer del mundo del poder, del mundo donde todo está sucediendo.  La mujer no es parte de él.  Ella no es parte de tus guerras, no es parte de tus negocios, no es parte de tus religiones. La sociedad está hecha por el hombre.  Las mujeres están viviendo en una sociedad que no las considera en absoluto.
Tu rabia hacia la mujer es digna de ser observada.  Tal vez, tu rabia es realmente contra ti mismo, tu rabia es contra el hombre, por lo que le ha hecho a la mujer.
Las mujeres han sido víctimas.  No puedes enojarte contra ellas.  En la casa, el marido es la víctima y puede decirse, sin duda alguna, que todo marido está dominado por su mujer; todo marido inteligente tiene que estarlo; sólo algunos idiotas no pueden estarlo.  Pero este es el precio que todo hombre debe pagar, por lo que el género masculino, durante miles de años, ha venido haciendo al género femenino.
Si quieres liberarte de tu ira contra las mujeres, tendrás que hacer una profunda limpieza general en tu interior  y ver que la mujer es la víctima.  Y, al ser la víctima y no tener formas positivas de resistir, de pelear, ha encontrado formas indirectas: quejas, gritos, pataletas.  Simplemente son esfuerzos sin esperanza.  Y, naturalmente, su rabia contra toda la humanidad se centra en un hombre: el marido.
La libertad de la mujer será también la libertad del hombre.  El día en que la mujer sea aceptada como igual, con las mismas oportunidades para crecer, el hombre repentinamente se encontrará libre del mal genio que soportó de la mujer.  Ya es hora; el hombre ha alcanzado cierto grado de madurez.

el machismo 410x286 El machismo

El machismo

Podemos crear un mundo juntos, con hombres y mujeres compartiendo su mundo interior, sus visiones, sus sueños.  Porque son distintos, sus sueños son diferentes.  Sus contribuciones a la sociedad serán diferentes.  Y si una sociedad puede ser creada con participación por igual, de hombres y mujeres, esa sociedad será, por primera vez, la sociedad más rica del mundo.



Machismo en la sociedad

Machismo en la sociedad

¿Por qué me resulta tan difícil ver el valor de mis cualidades femeninas?  Hay algo en mí que las juzga como débiles y siente que son incapaces de sobrevivir.

       Es la prolongada condena de las cualidades femeninas que ha penetrado profundamente en la sangre y en los huesos de la mujer.  Es la conspiración de hombre para sentirse superior a la mujer, lo cual no es cierto.
El hombre es consciente, en lo más hondo de sí, de que la mujer tiene algo que a él le falta.  En primer lugar, la mujer le atrae, es bella. Se enamora de la mujer; la mujer es casi como una adicción para él y de ahí surge el problema.
Este sentimiento de dependencia, que todos los hombres sienten, les hace reaccionar de tal manera que tratan de manejar a la mujer como si fuera una esclava, una esclava espiritual. Además el hombre tiene miedo porque ¡ella es tan bonita!  Es hermosa no sólo para él, sino para cualquiera que entre en contacto con ella.  Así surgen tremendos celos en la mente egoísta y machista del hombre.  El ha hecho con la mujer lo que Maquiavelo sugiere a los políticos; el matrimonio es también política.  Maquiavelo ha sugerido que la mejor forma de defensa es el ataque.  Y el hombre ha puesto en práctica esta idea durante siglos; muchos siglos antes de que Maquiavelo la reconociera y formulara como punto fundamental en todas las esferas políticas.  En cualquier lugar donde haya alguna clase de dominación, el ataque es ciertamente la mejor forma de defensa.  Defendiéndote, ya estás perdiendo terreno; ya te has aceptado como la parte perdedora.  Estás simplemente protegiéndote.
Cientos de invasores llegaron a India, pequeños grupos de invasores que conquistaron este vasto país que es un sub-continente, un mundo en sí mismo.  Para el fin de este siglo, un hombre de cada cuatro será indio.  Esto es una cuarta parte de la humanidad.
En este país hay libros sagrados como el Manusriti (*),de 5,000 años de antigüedad, sugiriendo que si quieres tener paz en tu casa, es absolutamente necesario darle una buena paliza a la mujer de vez en cuando.  Debe ser mantenida casi en prisión.  Y así ha vivido, en distintas culturas, en diferentes países, pero su encarcelamiento no ha cambiado.  Y todo simplemente porque el hombre quería probar su superioridad. Recuerda, cada vez que quieres probar algo, estás sólo indicando que no eres eso.
La verdadera superioridad no necesita de pruebas, ni de evidencia, ni de testigos, ni de argumentos.  La auténtica superioridad es reconocida de inmediato por cualquiera que tenga tan sólo un poco de inteligencia.  La verdadera superioridad tiene su propia fuerza magnética.
Debido a que el hombre ha condenado a la mujer –y tuvo que hacerlo para poder controlarla- la ha reducido a una categoría casi infrahumana.  ¿Qué clase de miedo lo ha empujado a hacer esto?  Es pura paranoia…  El hombre compara continuamente y encuentra que la mujer es superior.  Por ejemplo, haciendo el amor a una mujer el hombre es muy inferior, porque sólo puede tener un orgasmo a la vez,  mientras que una mujer puede  tener  al

(*)  N. del T.- El libro de las leyes de Manú.
menos media docena, una cadena; múltiples orgasmos.  El hombre se siente desamparado, no puede proporcionar a la mujer esos orgasmos.
Esto ha creado en el mundo una de las mayores desgracias.  Como no puede proporcionarle múltiples orgasmos ha tratado de no darle ni siquiera el primer orgasmo…  El sabor del orgasmo puede crear para él un peligro. Si la mujer sabe qué es el orgasmo, terminará por darse cuenta de que un solo orgasmo no satisface; al contrario, provoca más sed.  Pero el hombre ya está exhausto.  Lo más astuto, entonces, es impedir que sepa existe algo como el orgasmo.
Es sólo en este siglo que hemos reconocido un cierto estado orgásmico al hacer el amor.  Ningún manual sexual, ningún tratado sobre el sexo, escrito en Oriente u Occidente, menciona siquiera la palabra “orgasmo”.  Parece ser una conspiración.  Vatsyayana –el primer hombre en la historia que escribió sobre la energía sexual y que la exploró científicamente –escribió el primer tratado de sexología hace 5,000 años: los Kamasutras o aforismos sobre sexo.
Penetró en el tema lo más profundamente posible, desde todos los ángulos; no pasó por alto ni el más mínimo detalle.  Describe ochenta y cuatro posiciones para hacer el amor.  No puede ser más perfecto, no es posible encontrar la 85ª posición.  Su trabajo ha sido exhaustivo.  Pero ni siquiera Vatsyayana menciona el orgasmo.  Es simplemente increíble.  Un hombre que ha investigado tan profundamente el sexo, no se ha cruzado con la existencia del orgasmo.
No; me da la impresión de que está escondiendo una realidad, y esconder una realidad es un crimen porque se permite que lo falso continúe como si fuera la verdad.  Y no es un simple hecho referido a la geografía o a la química; es lo más importante de la vida humana.
La experiencia del orgasmo, no sólo te proporciona el placer supremo que puede experimentar el cuerpo, sino que te proporciona también la certeza de que esto no es todo.  Abre una puerta.  Te hace consciente de que has estado mirando hacia fuera innecesariamente. Tu verdadero tesoro está dentro de ti.
La meditación ha sido descubierta por gente que ha gozado de profundas experiencias orgásmicas. La meditación es un subproducto de la experiencia orgásmica.  No hay otra forma de encontrar la meditación.  El orgasmo te introduce de forma natural a un estado de meditación: el tiempo se detiene, el pensamiento desaparece, el ego no está más.  Eres pura energía.  Por primera vez comprendes que no eres el cuerpo y tampoco la mente; eres algo que trasciende a ambos: una energía consciente.
Y una vez que entras en la dimensión de la energía consciente, comienzas a tener las experiencias más hermosas de la vida, las más luminosas, las más poéticas, las más creativas.  Por un lado, te dan satisfacción y alegría en lo que concierne al cuerpo, a la mente y al mundo.  Y por el otro, crean un inmenso y divino descontento, porque la experiencia te da la certeza, sin razón alguna, de que más allá de ésta ha de haber mayores experiencias.
Antes de conocer algo del orgasmo, nunca habías ni soñado con él.  Ahora lo conoces.  Esto será un incentivo para que busques e investigues. ¿Hay algo más jugoso, más delicioso, más psicodélico que lo que puede ser experimentado con cualquier droga psicodélica?
Esta búsqueda condujo al hombre a la meditación.
Fue una simple comprensión de lo que es la experiencia orgásmica.
¿Qué es lo que ocurre?  El tiempo se detiene, el pensamiento desaparece.  Ya hay sentimiento de “yo”.  Hay un sentimiento de “ser”, puro, existencial, sin ego incorporado a él.  “Yo”, “mí”, “mío”, todo ha quedado atrás.  Esto te da la clave para la meditación. Si consigues trascender el tiempo, trascender la mente, entrarás en el espacio orgásmico solo, sin necesidad de una mujer o un hombre. Para ser exacto, la meditación es un orgasmo no sexual.
Pero durante siglos, media humanidad no ha conocido el orgasmo.  Y porque la mujer no ha conocido el orgasmo, no pienses que el hombre ha estado en mejor posición.  Al no provocar un orgasmo en la mujer, también ha perdido su propio orgasmo.  Así, la mujer ha perdido algo increíblemente hermoso, algo sagrado en la tierra y el hombre también ha perdido algo.
El orgasmo no es lo único en lo que la mujer es poderosa.  En cualquier parte del mundo, la mujer vive cinco años más que el hombre; la expectativa media de vida de la mujer es cinco años mayor que la del hombre. Lo que significa que tiene mayor resistencia, mayor vigor.  Las mujeres enferman menos que los hombres.  Y aún cuando enferman, se curan con mayor rapidez que los hombres.  Esto son dato científicos.
Por cada cien niñas, nacen ciento quince niños.  Uno se pregunta ¿por qué ciento quince? Pero la naturaleza lo sabe mejor. Cuando llegue el momento de casarlos, quince chicos habrán desaparecido.  Sólo quedarán cien chicos y cien chicas. Las chicas no mueren tan fácilmente…
Las mujeres enloquecen menos que los hombres. En realidad los hombres se vuelven locos con el doble de frecuencia que ellas.  Y aún, pese a todos estos factores establecidos por la ciencia, continúa la superstición de que el hombre es más fuerte.  Sólo en un aspecto es más fuerte; y éste es que tiene un cuerpo musculoso, es un buen trabajador manual.   En cualquier otro terreno siente –y ha sentido durante siglos- un profundo complejo de inferioridad.  Para eludir este complejo, la única manera es reducir a la mujer a una posición inferior.  Y esta es la única cosa en la que el hombre es más poderoso: en forzar a la mujer a aceptar la idea absolutamente falsa de que es débil.  Y para probar que la mujer es débil el hombre se ve obligado a condenar todas las cualidades femeninas. Ha de decir que son debilidades y que todas esas cualidades juntas hacen de la mujer un ser débil.

Machismo en la sociedad 410x274 Machismo en la sociedad

Machismo en la sociedad


La verdad es que la mujer posee todas las grandes cualidades y cada vez que un hombre se ilumina alcanza precisamente las cualidades que ha estado condenando en las mujeres.  Las cualidades que se consideran débiles son todas las cualidades femeninas. Y lo extraño es que todas las grandes cualidades caen dentro de esta categoría.  Lo que queda son sólo las cualidades animales, brutales.
La fuerza tiene muchas dimensiones.  El amor tiene su propia fuerza. Por ejemplo: llevar un niño dentro de su seno durante nueve meses requiere fuerza, temple, amor.  Ningún hombre podría sobrellevarlo.
Se podría colocar un útero en un hombre y hoy la tecnología científica ha llegado al punto en que sería implantar un útero de plástico en el hombre, pero no creo que pudiera sobrevivir nueve meses.  Ambos se arrojarían al océano.
Es difícil darle vida a otra alma, proveer de un cuerpo a otra alma, darle un cerebro y una mente a otra alma.  La mujer comparte con todo el corazón y da al niño todo lo que puede.  E incluso, después del nacimiento, no es fácil criar hijos. A mí me parece la cosa más difícil del mundo.
Los astronautas y Edmond Hillary… esta gente tendría que tratar primero de criar hijos.  Sólo así podríamos aceptar que ha hecho algo escalando el Everest; de lo contrario no tiene sentido.  Aunque hayas llegado a la luna y caminado por ella poco importa; esto no te hace más fuerte.
Un niño, tan vivo, tan volátil, desbordando tanta energía, en pocas horas te agota.  Nueve meses en el vientre y luego unos años… haz la prueba de pasar una sola noche con un bebé pequeño en tu cama.  Durante esa noche en tu casa, algo sucederá: o bien el niño te mata, o bien lo matas tú.  Lo más probable es que tú lo mates, porque los niños son los seres más odiosos del mundo.  Están tan frescos y quieres hacer tantas cosas, y tú estás muerto de cansancio.  Quieres dormir y el niño está completamente despierto y quiere hacer toda clase de cosas y quiere tu opinión, y las preguntas… Y si ninguna de estas estrategias funciona, quiere ir al baño.  Tiene sed…  Tiene hambre a mitad de la noche.
No creo que exista un hombre que pueda tolerar un embarazo o criar a un niño.  Esta es la fuerza de la mujer.  Pero es una fuerza diferente.  Existe una fuerza destructiva y una fuerza creativa.  Hay una fuerza que es de odio y otra fuerza que es de amor.
Amor, confianza, belleza, sinceridad, veracidad, autenticidad…, todas son cualidades femeninas, y son superiores a cualquiera de las cualidades del hombre. Pero todo el pasado ha sido dominado por el hombre y sus cualidades.  Naturalmente, en la guerra el amor no sirve, la verdad no sirve, la belleza es inútil, la sensibilidad estética no sirve.  En la guerra hace falta un corazón más duro que las piedras. En la guerra sólo se necesita odio, furia, la locura de destruir.
En tres mil años el hombre ha entablado cinco mil guerras.  Sí, también esto es fuerza, pero indigna de seres humanos.  Es fuerza que deriva de nuestro legado animal.  Pertenecen al pasado, que ya se ha ido y las cualidades femeninas pertenecen al futuro, que está llegando.
No hace falta que te sientas débil por tus cualidades femeninas.  Deberías de estar agradecido a la Existencia por haber recibido como regalo de la naturaleza aquello que el hombre necesita ganar.
El hombre debe aprender a amar.  Debe aprender la manera de permitir que el corazón sea el amo y la mente su sirviente obediente. El hombre debe aprender estas cosas; la mujer las trae consigo.  Pero condenamos todas estas cualidades y las llamamos debilidades. Aún en los casos en que se eligió a mujeres como individuos extraordinarios, mira lo que eligieron. Se eligió al hombre porque se escogieron las cualidades del hombre que estaban presentes en la mujer.
Por ejemplo, Juana de Arco tenía todas las cualidades de un hombre.  La reina de Jhansi, en India, tenía todas las cualidades del hombre. Podía luchar con su espada, podía matar gente sin problemas.  Estas son las mujeres que la historia ha elegido y a las que los historiadores han rendido gran tributo.  Y no representan a la mujer; en realidad han sido elegidas por esta razón, porque son calcos del hombre.
El Movimiento de Liberación de la Mujer debe aprender algo fundamental: a no imitar al hombre y a no escuchar lo que éstos dicen de las cualidades femeninas y de la personalidad femenina.
Desecha todas las ideas que el hombre ha estado poniendo en tu cabeza.
Desecha también las ideas del Movimiento de Liberación de la Mujer porque te están metiendo tonterías en tu cabeza.  Su tontería es que están tratando de probar que el hombre y la mujer son iguales.  No lo son, y cuando digo que no son iguales, no trato de decir que alguien es superior y alguien es inferior.  Quiero decir que son únicos.
Mujeres son mujeres y hombres son hombres, no es cuestión de comparar.  Son únicos.
Disfruta de tus cualidades femeninas, haz de ellas poesía. Son la más valiosa herencia de la naturaleza.  No las rechaces sólo porque el hombre no las tiene.
Me gustaría que el mundo entero estuviera lleno de cualidades femeninas. Sólo entonces desaparecerían las guerras, sólo así desaparecería el matrimonio, sólo así desaparecerían las naciones.  Sólo entonces es posible tener un solo mundo, un mundo amoroso, pacífico, silencioso y bello.
Deja de lado todos los condicionamiento que has recibido del hombre.  Encuentra tus propias cualidades y desarróllalas.
Ni tú debes imitar al hombre, ni él debe imitarte.  No hace falta ningún conflicto entre ambos, porque tú eres hombre y mujer al mismo tiempo, simultáneamente.
En vez de crear un conflicto, todo mi trabajo es indicarte el camino, la manera de crear toda una orquesta con todas tus cualidades.  Así alcanzarás la plenitud como ser humano.



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