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Después de que hayan pasado aproximadamente dos horas, hay que quitar la venda y regresar caminando a la casa o a la habitación, con tranquilidad y disfrutando del paisaje. Para que los logros del ejercicio anterior se mantengan, es iportante que vayan comparando las percepciones de la persona que antes estaba vendada con la realidad.
Hay que pedirle además que siga describiendo los alrededores, ahora con las impresiones visuales incorporadas para mantener su atención y su estado de alerta, pero ya de una forma más relajada.
Al llegar a la casa, deben compartir el amuerzo, de nuevo dándose el alimento mútuamente.
Después de disfrutar de un momento agradable en el que les recordamos que deben relajarse, divertirse y compartir sentimientos, sin hablar de otra cosa que no sea el fin de semana, y una vez que hayan hecho la digestión, se debe realizar el mismo ejercicio de la mañana, sólo que ahora se deben intercambiar los papeles, y el que antes era guía, debe ser ahora vendado.
Cuando regresen, dispónganse a compartir de la cena de la misma manera que se ha venido haciendo, es decir dándose de comer uno al otro y con calma.
Después que hayan descansado y hayan digerido bien la cena, es momento de compartir juntos el baño. recuerden que el baño debe estar aromatizado con inciensos y deb estar sutilmente alumbrado por la suave luz de muchas velitas.
Durante el baño, báñense uno al otro, acariciénse y jueguen con el agua. Pueden pintarse el cuerpo y luego quitarse la pintura con jabón, lávense la espalda mútuamente, tóquense los pies, en fin descubran su cuerpo con la ayuda del agua. Luego, séquense suavemente uno al otro.
En este momento, vístanse con las ropas cómodas que han elegido para esto y procedan de la misma forma que el viernes en la noche sólo que de una manera más intensa. Exítense dos veces al menos y no se permitan continuar hasta el orgasmo, sino que deténganse y respiren. Luego, desnúdense mútua y lentamente. Disfruten de sus cuerpos y sientan toda su piel. Jueguen con las sensaciones y utilicen la pluma, la tela o el hielo para acariciarse sus cuerpos.
En este momento, es ideal que no hablen si no que se comuniquen con gestos, suspiros, miradas y en general con lenguaje corporal. Como ya se advirtió, no deben dejarse llevar hasta el orgasmo, nid eben llevar la unión sexual al ámbito de la penetración, es sólo un deleite externo. Una vez que se hayan detenido varias veces y hayan tenido que tranquilizarse varias veces, den por terminada la sesión de hoy, acuéstense sobre los costados y respiren en tiempos opuestos tal y como se hizo la noche del viernes y quédense dormidos mírandose uno al otro o incluso abrazados.
Articulo enviado el Miércoles, 09 de Abril de 2008 y leido 15 veces.
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