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En ese momento, ocurrió la separación entre cuerpo y alma, y se entendió el cuerpo como cárcel del alma, y la sexualidad (mediante la cual, el demonio tentó a Eva, y por la cuál se cometió el Pecado Original), se convirtió en representación de lo maligno, de pecado y abandono de lo espirital, se convirtió en hambre de placer animal. Y una de las concecuencias más negativas de este suceso, fue que se perdió la sexualidad espirirtual, que cambiaba el miedo y el apego en amor y poder universal.
Así, hoy en día, y tal vez debido a que las relaciones entre Oriente y Occidente se han afianzado, el Tantra ha vuelto a resurgir como una respuesta, como una búsqueda más de alcanzar a Dios. Así, el sexo es para el Tantra, el camino que lleva a Dios, por eso es sagrado y no debe ser reprimido ni entendido como pecado.
Según parece, existe una fuerte relación entre el Kama Sutra y el Tantra, pues el primero es el tratado de la sexualidad con una perspectiva tántrica. Además, Kama es también el nombre de la diosa del amor hindú, y el Tantra lo que busca es el amor sin represión alguna.
De esta forma, la búsqueda del Tantra es la unión con el universo, el orgasmo con el universo, con la energía vital. Cuando se logra despertar la energía que tenemos dentro mediante la sexualidad, es cuando se han despertado los chacras o el kundalini, que son esa fuerza vital que nos vincula con todas las cosas, con todos los seres, con Dios.
Es así, como quienes paractican el Tantra se vuelven menos codependientes, neuróticos y celosos; pues adquieren una armonía con la totalidad de la existencia que elimina cualquier visión o sentimiento negativos y descubren su ser interior.
Articulo enviado el Martes, 17 de Junio de 2008 y leido 9 veces.
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